lunes, 7 de octubre de 2013

Capítulo 18

''No Pudiste Amar Así-Lucero''

La recién entada oscuridad de la noche y el profundo vacío que sentía en mi estómago me hicieron despertar, estaba abrazada en brazos de Luciano y lentamente me levanté de la cama. Salí con mucho cuidado de la habitación y me dirigí a la sala, estaban mi teléfono y el suyo juntos. Tome el mío y tenía tres mensajes y unas dos mil llamadas pérdidas de mi papa, Lucía y mi hermana

Revise el primer mensaje 

*De: Rodrigo
Recibido A Las: 10:30am

Alina... Mi vida... ¿Dónde estas? Estoy preocupado por ti, no Lucía ni tu papa saben donde andas*

Revise el otro 

*De: Mi Venezolana Bella
Recibido A Las: 2:30pm

Epa pana, ¿dónde andas tu? Nos tienes a todos aquí, al borde de un patatuque... Digo, se vale informar en donde carajos andas*

Sonreí y abrí el otro 

*De: Rodrigo
Recibido A Las: 6:30pm

Alina. Si te sientes furiosa conmigo por lo de anoche, te pido mil disculpas, pero reportate. Te amo*

Decidí no contestarle a nadie y puse el teléfono en la mesa. Vi que el de Luciano tenía también varios mensajes, así que decidí leer

Revise el primero 

*De: Alejandro
Recibido A Las: 1:30pm

Amigo... Deja de ser estúpido y búscala. Si tanto la amas, no haga como la ridícula frase de 'Si amas algo déjalo ir' búscala y busquen juntos algo para salir adelante. Deja de ser pendejo*

Sonreí con eso último y revise el otro

*De: Alexandra
Recibido A Las: 2:30pm

¿Se puede saber donde andas? Te informo que hoy tengo consulta con el obstetra, por si no lo recuerdas. Aparécete si quieres ver a tu hijo*

Eso me revolvió el estómago. Revise el otro 

*De: Alexandra
Recibido A Las: 5:30pm

Luciano. Mátate o algo. Si estas con ella juro que no te la vas a acabar. Ya verás* 

Como si fuera arte de magia, en ese momento tocaron el timbre. Me di cuenta que sólo llevaba ropa interior, así que fui corriendo por una camisa de Luciano y luego abrí, para mi sorpresa, ahí estaba Alexandra, con casi cuatro meses de embarazo, un abdomen un poco abultado y una camisa pegada al cuerpo 

Alexandra: ¿Qué haces tu aquí? -dijo apretando los dientes-
Alina: Aqui vivo 
Alexandra: Si, ¿aquí vives? ¿O aquí te revuelcas con Luciano? 
Alina: Mmm... Puede que las dos cosas 
Alexandra: Que bien... Amante de Luciano. Que bonito, ¿no? 
Alina: ¿Amante? Para nada, soy el verdadero amor de Luciano. Yo no tengo que embarazarme para retenerlo a mi lado 
Alexandra: Por más... Te estas acostando con un hombre casado, para informarte -puso su anillo en frente- 

¿Qué? ¿Luciano casado? Okey, me corto las venas como Laura. ¿Cuándo se casó? Tantas preguntas invadieron mi mente, pero me mostré segura de mi misma

Alina: Tu y yo sabemos que ese matrimonio es por compromiso, no por placer
Alexandra: Aja, ¿y? Esta casado conmigo y no se va a librar de mi
Alina: Luciano puede hacer cualquier cosa. Te anticipo que tiene amigos jueces, si quiere, puede buscar la forma en que en cuanto tu hijo nazca el tenga la custodia total
Alexandra: Las leyes defienden a las mujeres
Alina: Siempre y cuando amén a sus hijos, cosa que tu no haces, porque si más no recuerdo, lo amenazaste para que estuviera a tu lado por ese bebe 
Alexandra: Eres una maldita -iba a golpearme pero detuve su mano-
Alina: Te digo, un dedo encima, y lo siento, se me va a olvidar que estas embarazada y de mi piloto -la solté- ahora, si no es mucha incomodidad, puedes retirarte 

Me espere unos segundos y salió del lugar. Tranque la puerta y mis lágrimas no se hicieron esperar; estaba casado con esa arpía. Me apure en buscar ropa limpia, use un leggins rojo, con unos zapatos negros y camisa negra. Busque mi bolsa y cuando me iba a ir, mire la habitación en la que el se encontraba, decidí dejarle una nota 

''Entregue sin cuestionar toda mi luz por tu querer. Se rompió aquel querer, ya no hay nada más que hacer''

Le anexé un beso que quedo marcado con un labial rosado y la deje en la sala, al lado de su móvil y salí del departamento corriendo. La idea de tomar un taxi paso por mi mente, puesto que no llevaba mi auto y hacía un clima nublado, pero preferí correr, correr sin rumbo fijo y sin importarme nada 

-¿Por qué me puedes destruir tan fácil? -pensé 
-Te lo dije, pero preferiste dejarte llevar. Te haría daño, lo sabías- dijo mi subconsciente 
-No es necesario que lo recuerdes. Bastante mal me siento ya- le contesté
-Pues deberías de sentirte peor- replicó

Preferí no escucharla más y correr, correr a más no poder y después de tanto rato haciéndolo, me detuve en un parque, solitario 

Me deje caer arrodillada en la grama y sentí como empezaban a caer las gotas de agua, las cuales se mezclaban con mis lágrimas, parecía una tormenta de lo fuerte que caía, pero no me importó

Alina: Ya no hay nada más que hacer -dije en llanto- se rompió aquel querer 


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