viernes, 25 de octubre de 2013

Capítulo 26

''Y Si Te Quedas, ¿Qué?-Santiago Cruz''

Le sonreí tiernamente y de repente, escuché el sonido de una cámara, me di la vuelta y era Lucía 

Lucía: Lo siento, se veía demasiao bellos y no la iba a dejar pasar, ¿Okey? Okey

Todos nos reímos por la forma en la que habló y como se expresó. El resto de la cena fue maravillosa, comimos muy tranquilos y hablamos de cada cosa. Luego de dejar a Lucía en su casa y a Aislyn en la de papá, nos dispusimos a ir a nuestro departamento

Durante el trayecto no dejábamos de vernos y sonreírnos, de vez en cuando le guiñaba el ojo y él sonreía más. Cuando nos detuvimos, salimos del auto y entramos, el puso su brazo alrededor de mi cintura y me tomó de la mano, sentí la mirada de unos chicos entre mi escote y escuché como murmuraban entre si, así que decidimos subir por el ascensor, una vez cerradas las puertas, me lancé contra Luciano para besarlo. Él por su parte, se dejo llevar, lo sentí dispuesto a todo cuando puso sus manos en mis glúteos y me aferró a él

Entramos al departamento y mientras yo trataba de soltarle corbata, el trataba de deshacer el delgado tirante que iba en la espalda. Llegamos a tropezones al cuarto, ya para ese momento yo tenía medio vestido bajado y Luciano iba sin camisa. Hice que callera en la cama y me puse sobre él, con sus piernas entre las mías 

La pasión no dejaba de estar en ningún momento. Nos terminamos de desvestir y ahora estaba yo debajo, sentí su mirada recorriendome por completo, como si grabara la imagen de manera permanente entre su memoria. Lo hice mirarme de nuevo a los ojos y lo besé, puse mis brazos por su cuello y en ese instante, Luciano entró en mi de manera lenta

Quise gritar pero los besos me acallaban. Las penetraciones eran acompasadas, calmadas, fuertes, tiernas, una mezcla entre ternura y pasión incontenible, todo eso había que el momento fuera extremadamente perfecto 

Desperté boca abajo y abrazada a mi piloto, con la sábana sólo cubriendo mis glúteos, sentí como sus manos trazaban suaves caminos en mi espalda, sus caricias me hicieron sonreír y me moví un poco, para poder mirarle a la cara 

Alina: Hola -dije casi susurrando y sonriendo- 
Luciano: Hola -sonrió- 
Alina: Despietar y verte sonreír me hace dar cuenta de que todo tiene sentido, de que todo pasa por algo y te veo y eres ese algo que me encanta 
Luciano: Lo mismo dio -me dio un beso- quiero que seas lo primero que vea cuando abra mis ojos 
Alina: ¿Por siempre? 
Luciano: Y para siempre 
Alina: -le di un beso- Me ducho y salgo para que desayunemos 

Me levanté de la cama sin nada y de una vez sus ojos se clavaron en mi, con mucha picardía entré al baño y abrí la regadera... Agua caliente, ¡perfecto! Entré en ella y deje que el agua me recorriera. Me aplique el shampoo y cuando iba a lavarme, sentí una manos en mis caderas, la vales empezaron luego a subir hasta mi vientre, ese rose era perfecto

Me gire y quede viendo sus ojos, luego, lentamente me acerque a sus labios, nos fundimos en un beso apasionado y candente, demasiado perfecto. Lentamente me puso en la pared e hice que me cargara, sentí su mascunilidad erecta y con un movimiento hice que entrara en mi, en esta ocasión di un grito de placer que se escuchó en todo el edificio, ya luego le diría a los vecinos lo sucedido 

Después de un rato, salimos ya cambiados. Él iba con una bermuda beige y una camisa color frambuesa, yo por mi parte, opté por una falda de jeans corta, una camisa negra pegada y unos zapatos bajitos negros

Alina: ¿Ahora? Tengo hambre. Mis tripitas reclaman 
Luciano: Mmmm... Yo también tengo hambre -me dio una mirada pervertida pero excitante-
Alina: También tengo ese tipo de hambre -sonreí- pero después, necesito fuerzas -me tiré en la cama-
Luciano: Mmmm... Ya se donde vamos a comer, pero como no tienes fuerzas te voy a llevar así 

Dicho esto me cargó haciéndome cosquillas, y bajamos hasta el auto. Arrancó 

Alina: ¿A dónde vamos? -dije curiosa-
Luciano: Ya verás

Siguió conduciendo y después de un breve tiempo, noté que cada vez nos íbamos alejando más de la ciudad. Mi curiosidad empezaba a aumentar, pero no conseguiría nada con preguntarle. De repente, se detuvo en una casita pequeña

Alina: ¿Y esto? 
Luciano: Ah pues, el desayuno -sonrió- 
Alina: Ah Okey

Entramos tomados de la mano y era un local muy bonito, nos sentamos juntos, viéndonos a la cara, tomo mi mano y acarició mis nudillos 

Luciano: ¿En qué piensas? 
Alina: En mi papá. Siento que soy muy egoísta, pero no se, me cuesta ver a esa mujer como la novia de él, más siendo la mamá de ella 
Luciano: Mira, en el tiempo en que conocí a Yade, esa señora era diferente a su hija, era honrada, respetuosa, muy buena gente, todo lo contrario a Alexandra, pero ahora la noté rara... No se 
Alina: Quizá deba hablarlo, él merece ser feliz, pero -me detuve- ¡carajo! ¿Por qué justamente ella? 
Luciano: Bueno, no se, quizá sea mejor que lo hables con calma y así 
Alina: Lo haré 

Desayunamos con calma y luego de dar unas cuantas vueltas por el lugar, mi teléfono empezó a vibrar, vi el identificador y era Aislyn

Alina: ¡Hola, hermanita! -dije alegre-
Aislyn: Hola, herma... ¿Estas ocupada? 
Alina: No, ¿y eso? 
Aislyn: Tengo consulta médica y no teno nadie que me acompañe 
Alina: ¿Quieres que pasemos por ti? 
Aislyn: ¿Pueden? -contestó con voz de niña-
Alina: Obvio y de una vez pasamos por Cata, ¡quiero ver a mi sobrina! 
Aislyn: -rió- Te espero -cortó- 
Luciano: ¿A casa de tu papá?
Alina: Así mismo -le di un beso en los labios- Te amo 

Llegamos en unos treinta minutos a la casa, entramos tomados de la mano y vi como mi papa estaba sentado en la sala, gracias a Dios y no estaba esa señora, creo que hubiera salido corriendo si la hubiera visto 

Alina: Hola, papa -dije seca. Me acerqué y le di un beso en la mejilla- ¡AISLYN! ¡APÚRATE! -grité- 
Aislyn: ¡YA VOY! -gritó a lo lejos- 
José: Tenemos que hablar -dijo serio-
Luciano: Este... Amor, te espero en el auto -me dio un beso pequeño- 
Alina: No es necesario, de todas formas te contaré 
Luciano: Pero... 
José: No hay problema, Luciano

Él asintió y nos sentamos en el sofá grande abrazados 

Alina: ¿Y? -dije impaciente-
José: Hija, no quiero que mi relación con Yade afecte la que tengo contigo. Me gustaría que se llevaran bien
Alina: -ese comentario me molestó- Papá, no pretendas que seamos madre e hija, porque uno, mi mamá por desgracia nos dejó y no por placer y dos, es la mamá de la mujer que me separó de Luciano, ¿si me entiendes, no? 
José: Por supuesto que entiendo. Pero me gustaría que se llevaran o que al menos, no pasara lo de anoche cada vez que ella venga 
Alina: Mientras no esté su hija todo perfecto 
José: No puedo negarle la entrada a Alexandra, es su hija
Alina: Pero si puedes hacer que con eso me sienta incomoda, ¿cierto? -se quedo en silencio- Mira, se feliz con tu mujer, ámala y lo que quieras, pero no pretendas que yo haga lo mismo. Si, mereces ser feliz con quien tú quieras, es tu vida, pero piensa un poquito en como me sentí al ver a esas mujeres ahí -me levanté- ¡AISLYN, TE ESPERO AFUERA! 
José: Alina, espera -me tomó del brazo- 
Alina: Nos vemos después 

Salimos en silencio, pero abrazados, nos detuvimos en la entrada y Luciano me hizo mirarlo, sus ojos me hacían perder. Me acarició la mejilla, me dio un beso en la frente y me abrazó fuerte. Necesitaba ese abrazo que me dijera 'todo estará bien' y él me lo dio

Cuando Aislyn salió, la vi y se veía bella. Su panza de unos cinco meses y medio la hacía ver tierna y su ropa rosa la hacía verse más tierna. La abracé 

Alina: ¿Qué tal mi sobrina? -dije sonriente- 
Aislyn: Será niño 
Alina: ¡Será ñiñaaaaaa! -dije lento-
Luciano: ¡Serán gemelos! 
Aislyn: ¡CALLA HOMRE! -dijo alarmada-
Alina: ¡La matarás de un susto! Es una solita -le acaricié el vientre- 
Aislyn: ¿Ustedes cuando? 
Luciano: Serán cinco si vuelves a preguntar 
Aislyn: ¿QUEEE? -dijo bromeando-
Alina: ¿Un año? -sonreí-
Luciano: Mmm... Un año... Me parece bien -le di un beso-
Aislyn: ¡Que lindos! 
Alina: Arruinas el momento -sonreí- vamos a buscar a Cata 

Buscamos a Cata y después de qe saludara a su mamá, se pegó a mi como un chicle, cosa que amaba. A veces Cata demostraba sus 'celos' apartandose de mamá, pero a mi me encantaba que hiciera eso. Llegamos a la cita e inmediato nos hicieron pasar, entramos los cuatro, al principio el médico quedo como en shock al ver tantos, pero luego se adaptó. Luciano cargaba a Cata mientras yo estaba con Aislyn 

Doctor: ¿Síntomas anormales? 
Aislyn: Ninguno. Todo ha sido muy tranquilo 
Doctor: ¿Antojos?
Alina: ¡Demasiados! 
Doctor: Pues todo va bien 
Alina-Aislyn: ¿Se ve el sexo? -dijimos al mismo tiempo- 
Doctor: ¿De verdad quieres saber? 
Alina: ¡Obvio que queremos saber! 
Doctor: Será otra niña
Aislyn: ¿Que? -sonrió-
Alina: ¡Oh si! -empece a bailar- te lo dije, te lo dije, ñañañaña 
Luciano: Amor, calma -rió- 
Aislyn: ¿Que haces para adivinar? 
Alina: Tengo una conexión fuerte con mis sobrinas -sonreí y tomé a Cata- 
Aislyn: O sea, Alina la que más siente conexiones -bromeó- 
Doctor: Bueno, se ve que esto no se lo esperaban 
Alina: Yo si -sonreí más-
Doctor: Aislyn, reposo, ya tienes seis meses, no queremos un parto prematuro 
Aislyn: Okey. Como me indique 
Doctor: Espero pronto verlos de nuevo y ojalá que tú -me señalo con un bolígrafo- pronto seas mi paciente -sonrió-
Luciano-Alina: Un año -dijimos a la vez- 
Doctor: Okey. Buena decisión 
Aislyn: Hasta luego 

Salimos y me quedé pensativa... Todos querían que tuviera un bebé, menos nosotros. Aún no me sentía preparada para un hijo... Sería mover mi vida a trescientos sesenta grados. Ya va. Mi periodo ¡Carajo! Dejamos a Aislyn en casa de papá y después salimos camino a casa

Alina: Amor, ¿podemos ir a la farmacia? 
Luciano: Claro. ¿Te sientes mal?
Alina: Necesito comprar unas pastillas para el dolor de cabeza -y quizá una prueba de embarazo, pensé-
Luciano: Está bien 

En todo el camino iba con una misma idea: ¡Ojalá que no esté! Hace más de un mes habíamos estado juntos, no nos protegimos... Sería mi culpa si saldría embarazada justo ahora

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