''Solo El Amor Nos Salvará-Malu y Alex Sintek''
Lucía: Verdaderamente no te entiendo, en serio, primero que no por el hijo, pasa un mes, flaqueas, se dan su atazcón y llega ella con que están casados y otra vez que no, te cuento todo lo que sucede en realidad, ¿Y sigues diciendo que no? ¡Al diablo! No te entiendo, en serio. Si ya no hay nada que te detenga, ¿por qué lo haces tú?
Alina: Lu, yo sólo se lo que he sufrido...
Lucía: Se cuanto han sufrido los dos, porque a los dos los trato y porque los dos han llorado delante de mi, así que no eres la única sufriendo en la historia, ¿si entiendes o te lo tengo que explicar con manzanas?
Alina: Ya, mejor cambiemos de tema porque vamos a terminar peleando y no quiero
Lucía: Ay Alina, estas mal
Alina: No es muy lindo que lo recuerdes, mocosa
Lucía: Cállate -me abrazó- se que a veces soy intensa
Alina: Demasiado -la interrumpi-
Lucía: Bueno, lo que sea puej. La cuestión es que quiero que seas feliz y yo de que él es el indicado
Alina: Eso lo dira el destino
Luis: pues el destino debería de apurarse y decirles YA que ustedes están hechos el uno para el otro
Unos minutos después... Quizá unos quince, llego Rodrigo, iba muy calmado, se veía bastante guapo, su cabello, sus indiscutibles preciosos ojos... Un momento, ¿te está atrayendo, Alina?... No, no, no. Detuve mis pensamientos por un momento y volví a la realidad
Rodrigo: Amor, ¿estas bien?
Lucía: Chama, reacciona
Alina: Si, ¿que decían? -volví en si-
Rodrigo: Que si quieres ir y tomar un café
Alina: Mmmm... Puede que si -me gire a Lucía- ¿Vamos?
Lucía: Mmm... No. Preferiría quedarme por si sale el doctor a informar algo
Rodrigo: Ok. ¿Vamos?
Asentí y le tome el brazo que me ofreció mientras caminábamos. Mi yo interno me empezó a gritar
-¿Qué te pasa?- gritó fuerte-
Alina: Ni siquiera yo se que me pasa -le contesté desde mis adentros-
-¿No era eso lo que querías? ¿Olvidarte por completo de Luciano? ¿Quién te entiende?
Alina: Nadie... Ni siquiera yo misma. Esto es mucho
-¿Ahora los amas a los dos?- preguntó dudosa
Alina: A Luciano lo amo, eso lo tengo claro... Lo que me confunde es eso que puedo estar sometiendo por Rodrigo
-¿Aún lo amas? ¿Estas segura?-
Alina: Por completo
-Entonces Rodrigo puede ser una simple atracción física-
Cuando me disponía a contestarme a mi misma, sentí que alguien me halaba un poco y me hacía como señas para volver en sí
Rodrigo: Alina, ¿estas bien?
Alina: Si. Perdón. Es que sabes, me tiene preocupada Luciano -me documenta que su rostro cambió radicalmente- Lo siento, no era mi intención, de vedad
Rodrigo: Tranquila. Lo entiendo. No te preocupes
Alina: ¿Entiendes?
Rodrigo: Si, entiendo que élfue, es y seguirá siendo importante en tu vida, porque antes de ser algo, eran muy amigos
Alina: Es muy difícil volver a lo de 'sólo somos amigos'. Quizá ya todo llego al fin y acabe -bajé mi rostro-
Rodrigo: Lo dudo...
Alina: ¿Por qué? Estoy dispuse a todo
Rodrigo: Mirate. Ali -dijo muy sereno- quieres pero no puedes. Tu amor es tan grande que por eso estas aquí, por eso donaste tu sangre y por eso no te has ido
Alina: Yo... -me quede muda- Perdón -bajé el rostro y le dije en susurros- No, no bajes la cara, se puede caer la corona -sonreí al recordar esa frase que me encantaba- no te preocupes, Alina, sabía a lo que arriesgaba. Sabíamos que podía y que no podía suceder -tomo aire- ¿Amigos? -estiró su mano-
Le di la mano dudosa, pero acepte. Destino, que sea lo que tu quieras, fue lo qe dije en mi interior, puesto que ahora todo estaba hecho madres en mi. Luciano es el amor de mi vida, pero y ¿Rodrigo era sólo una amistad? ¿O que? ¡¿Por quéesto sólo me pasa a mi?! ¿Será el mi destino? Mmmm... No, no lo creo, pero, ¿y entonces?
Rodrigo: Amigos, ¿va?
Alina: Va -sonreí un poco para disimular- como amigos
Mejor evitaba de pensar sobre esto. Lo importante ahora para mi era la salud de mi piloto, lo demás podía ir a segundo plano. Términamos el café y luego nos devolvimos a la sala de espera con un silencio muy cómodo. Cuando llegamos vi como Lucía hablaba con el médico, cosa que hizo que llegarán mil y un dudas a km cabeza
Lucía: Muchas gracias por avisarme -le escuché decir-
Alina: ¿Sucede algo con Luciano? -me acerqué rápido-
Doctor: No, sólo venía a decirles que ya está despertando, así que en un rato, tal vez, puedan verlo, pero sólo unos minutos, el paciente necesita descansar, ya saben -nos dedicó una sonrisa y se fue-
Alina: ¿En serio era sólo eso o lo dijo por evitar que me alarmara?
Lucía: Era sólo eso, lo juro
Rodrigo: Bueno, yo me voy. Es lo mejor
Le sonreí y lo tomése la mano para alejarnos... ¿Qué le decía? ¿Gracias por servirme para intentar olvidar a Luciano? Me limité a darle un abrazo y un beso en la mejilla. Mejor amigos y listo, era lo mejor para todos. Después de esa muestra afectiva y de que él se fuera, me volví a Lucía, recosté mi cabeza en su hombro y después de unos minutos se decidió a preguntar ¡Había resistido más de cinco minutos!
Lucía: ¿Y?
Alina: ¿Y, qué?
Lucía: Ay, no te hagas. Yo se que algo pasó, no en baño le diste un abrazo y un beso en la mejillas a tu 'novio'
Alina: Somls amigos... Sólo somos amigos
Lucía: ¿Así como Luciano?
Alina: No, claro que no -le pegue en la pal a de la mano- nosotros si somos amigos... Luciano y yo somos más que eso -sonreí y la miré a los ojos-
Lucía: Así me gusta -me abrazó más-
Nos quedamos un rato más así y después de que llegara doña Carmen, una enfermera se acercó a nosotras diciéndonos que podíamos entrar a ver a Luciano una por una
Alina: Lo mejor será que usted vaya primero
Lucía: Si, mama dos, vaya que malogras nos aguantamos
Carmen: Quiero que vayas tu primero, Alina, deja la terquedad. Tienen mucho sin verse, le hará bien a mi hijo
Alina: -Si supiera, pensé- Pero no importa, después de que usted lo vea, lo haré yo. Vaya usted
Carmen: Que no, que vayas tú
Alina: Pero...
Lucía: Ay ya. Ve tu, Alina, porque hasta que no lo hagas tú, Doña Carmen terquedad Palacios no va a ir
Carmen: Así mismo -rió y asintió-
Alina: ¡YA QUE! -sonreí-
Unos minutos después llegó de nuevo la enfermera, quien ahora me llevó a una habitación diferente a la de antes. Entré y estaba otra enfermera graduando el gotero del suero, vi que él estaba entre dormido y despierto. Me acerqué por completo y las dos mujeres se retirando dejándome con mi piloto a solas
Luciano: Escritora -dijo en susurros-
Alina: Tranquilo -le acaricié el cabello, bajando por su mejilla- estas muy débil -sonreí-
Luciano: Ali, yo te amo. En serio, yo te amo. Lo juro. Eres lo que más amo -entre cerró sus ojos-
Alina: Y yo a ti. Yo te amo como no tienes idea, pero ahora tienes que descansar, ¿si? Por favor
Luciano: ¿Te quedarás?
Alina: -sonreí y asentí- Me quedaré -Le di un beso en la frente-
Luciano: No quiero que te vayas, nunca. No más, por favor
Alina: Nunca, piloto. Lo prometo -le sonreí- Te lo prometo -lo besé sutilmente en los labios-
Vi que en ese momento cerrósus ojos.a ternura me invadió y no pude retener una sonrisa, se veía como un niño pequeño, tan frágil y tan hermoso. Salí de nuevo y cuando llegue a la sala de espera, Lucia y doña Carmen hablaban a risas
Alina: Volví. Se quedó dormido
Carmen: Pues siendo así está demás que nosotras pasemos
Lucía: Pues si... ¿Alguna se irá? Sólo dejan quedar a una
Alina: Yo me quedo aquí fuera y que Doña Carmen duerma en la habitación
Carmen: No Ali, no te preocupes. Yo me voy, no estoy para estos trotes, se que Luciano sabrá entender. Además, queda en buenas manos
Alina: Gracias por la confianza, pero si quiere quedarse, por mi no se preocupe, no hay problema
Lucía: Chama, que no. Que te quedas tú y punto. La señora bella y hermosa se va a descansar y yo también, así que adiós
No pude ni siquiera despedirme porque ellas ya se iban abrazada. Lucía había conseguido que todos la amaran sinceramente. Sonreí viéndolas marcharse y empecé a recordar cuando conocí a Lucía unos casi siete años atrás
''Lunes por la noche, todo había salido mal en la universidad y ahora me tocaba ir en taxi a casa. Ese examen nos había retrasado todo y el profesor de literatura nos dejó la clase para la noche
Después de unos veinte minutos de espera, por fin pasó un taxi, el cual logrédetener. Me subí y mi papá en ese momento llamó
José: Hija, ¿dónde estas?
Alina: Estoy camino a casa, papá. Ahorita llego, no te preocupes
José: Te espero despierto, mi vida
Colgada la llamada guardé el móvil y me dediqué ver por la ventana. Aunque estaba oscuro podía diferenciar las cosas y cada persona que pasaba y dejábamos atrás. De repente, el ver como unos hombres acosaban a una chica rubia me dejó asombrada por completo. La chica forsajeaba, pero eran dos y ella no tenía tanta fuerza
Alina: Señor. Deténgase -le dije y él bajó la velocidad-
Taxista: ¿Pasa algo?
Alina: Esa chica de allá. Por favor, haga algo -dije y le señalé el lugar-
Taxista: Pero...
Alina: Por favor... ¿Tiene usted hijas? -él asintió- Bueno, piense que si alguna de sus hijas se llegue a ver en un situación así a usted le gustaría que algún buen samaritano se acercara y la ayudara. Por favor. Piense en ello''
Que bien que entendio Alina.
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