sábado, 21 de septiembre de 2013

Capítulo 4

''Indispensable-Lucero''

Salí dolida del lugar y cuando me iba a subir al auto, sentí su mano tomando mi brazo

Luciano: Ali, yo te puedo explicar 
Alina: ¿Explicar qué? ¿Qué me mentiste? -agacho el rostro- ¿Desde cuándo andan? Porqué desde ayer no es 
Luciano: Hace mes y medio 
Alina: ¿Desde mes y medio? -conteste atónita- ¿Desde cuándo me mientes? Ah no, desde hace un mes y medio, cierto 
Luciano: No te dije porque no quería ilusionarme con algo. Quería que las cosas fueran más serias para contarte
Alina: ¿Quién es 'A'?
Luciano: Alexandra... Alina, de verdad, te iba a decir
Alina: No tienes excusa. Se supone que nos decimos todo -abrí la puerta del auto- quítate 

Me subí al auto y vi como se tocaba la sien. Encendí y vi que ahora le marcaba a un número. Me dirigí al departamento de Lucía, pues sabía que ya estaba allá. Llegue rápido y cuando me abrió la salude 

Lucía: ¿Qué paso? ¿Hubo sangre o que? 
Alina: Que flojera tú con tu sangre -cerro la puerta y me deje caer en el sillón- 
Lucía: Ay, ¿tomaste vinagre en vez de vino o qué? Andas de un demonio 
Alina: El muy imbécil tiene novia desde hace un mes y yo recién me entero
Lucía: Ay, que mamarracho. Chama, mándalo a dónde el diablo dejo la ropa interior
Alina: Ganas no me faltaron
Lucía: Bueno, pero en todo caso... ¿A ti que te afecta? ¿Acaso te gusta tu amiguito? 
Alina: Ay ¡Lucía! ¿Cuantas veces tengo que repetirte que...
Lucía: -remedándome- Sólo somos amigos. Eso es lo que ustedes dicen, pero no nos hagamos tontas, ustedes se aman, todos lo saben, menos ustedes
Alina: Mejor cambia de tema..
Lucía: Yo creo que hoy no voy a ir a comer en tu casa 
Alina: Como prefieras

En ese momento sonó el móvil de Lucía 

Lucía: Espera -se alejó un poco y atendió- ¿Bueno?. ¡Holaaaaa!. Ah ok, esta bien. Tranquilo pues -espero unos segundos- Ok, entiendo. Que si, vale, deja la joda tan intensa que entendí -colgó- 

Atine a soltar la carcajada. Ese genio que se cargaba mi amiga y su acento súper cómico era para morir de risa 

Alina: Bueno, Lucía. Me tengo que ir pero primero voy a tu baño
Lucía: Anda, pero no te lo vayas a llevar después 

Saque de mi bolso mi estuche de maquillaje y mi teléfono y entre al baño a retocar el maquillaje. Mientras ponía el brillo labial sonó mi teléfono y sin ver atendí 

Alina: ¿Qué pasa? 
Rodrigo: Hola, Alina... ¿Estas muy ocupada? -preguntó nervioso-
Alina: No, para nada
Rodrigo: Llamaba para ver si te gustaría cenar hoy conmigo 
Alina: Mmm... Si, esta bien. ¿Nos vemos en donde?
Rodrigo: Te mando la dirección por mensaje de texto 
Alina: Vale

Corte la comunicación y vi que tenía un mensaje

*De: Mi Piloto Favorito♥
Recibido a las 3:30pm 

Perdóname. Se que te lastimé y te defraudé, escritora*

Y así era. Me sentía dolida y por primera vez, Luciano no iba a poder consolarme, puesto que el era el causante de mi tristeza. Me dio ternura que me escribiera, pero quería mantenerme firme, así que salí del baño, tome mi bolsa, me despedí y me fui a mi cena con Rodrigo 

Llegue rápido al lugar, era muy bonito e íntimo, el decorado era de madera, al igual que los pisos. Entre y lo vi sentando ya en una mesa para cuatro, con una copa en la mano, así que me acerque y al verme, se levantó caballerosamente

Rodrigo: Espero no haber interrumpido nada
Alina: No, al contrario, estaba aburrida en casa 
Rodrigo: Entonces me alegra desaburrirte -tomo mi mano y la beso- 

La cena estaba deliciosa y yo tenía un hambre voraz, puesto que con Luciano no había comido nada. Al terminar, recibí una llamada de mi hermana

Alina: Discúlpame -conteste- ¿Que pasa, Aislyn?
Aislyn: ¡HERMANAAA! ¿Vendrás por Cata mañana? 

Cata era mi sobrina de dos años, a la cual amaba como una hija 

Alina: Claro... ¿A qué horas la debo buscar?
Aislyn: ¿Te parece a las siete? 
Alina: Dale. Yo te marco -corte- Rodrigo, gracias por todo, muchas gracias por la cena 
Rodrigo: Gracias a ti por aceptarla -me dio un abrazo-
Alina: Nos vemos luego 

Salí del restaurante y me fui directo al departamento. Deje mi auto en el estacionamiento del edificio y luego subí y justo cuando estaba buscando mis llaves, la puerta de abrió y me halaron de la mano, para luego abrazarme fuerte 

Luciano: -apretándome cada vez más- Perdóname, por favor. Perdóname 

Al principio me quise resistir, pero después, la ternura me gano y correspondí a su abrazo. Era mi mejor gran amigo y no podía pelearme con el toda la vida. Seguimos un poco más, hasta que una vocecita de una desconocida nos interrumpió 

Xx: Ejem. Ejem -dijo carraspeando la garganta- 

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